LA RELIGIÓN EN LA HISPANIA ANTIGUA: UN MOSAICO DE CREENCIAS Y SINCRETISMOS.
Antes de la llegada del cristianismo como religión dominante en la Península Ibérica, los territorios que conformaban la antigua Hispania albergaban una rica diversidad de cultos, dioses y creencias. Este complejo panorama religioso fue moldeado tanto por las tradiciones de los pueblos indígenas como por las influencias de comerciantes y colonos mediterráneos, especialmente fenicios, griegos y romanos. Entre los celtas y celtíberos, la religión tenía similitudes con las prácticas de los celtas de la Galia y las Islas Británicas, aunque carecía de una casta druídica organizada. Los rituales se llevaban a cabo al aire libre, en parajes naturales como ríos, montañas o árboles sagrados. Destacaban divinidades como Lugus, un dios pancéltico cuyo culto se extendió ampliamente en la mitad norte de la península, y Marte, identificado con un dios celta de la guerra. También era relevante el culto a las Matres, diosas de la fertilidad, y a los ancestros, tradiciones que sobrevivieron...