EL SURGIMIENTO DEL CRISTIANISMO EN EL IMPERIO ROMANO: DE LA PERSECUCIÓN A LA OFICIALIDAD.
El pueblo hebreo, en la época de Jesús, estaba dividido en dos principales facciones: saduceos y fariseos. Los saduceos, aristócratas y líderes religiosos, mantenían una relación de conveniencia con el Imperio Romano, rechazaban la idea de la vida después de la muerte y justificaban su riqueza como un designio divino. Por otro lado, los fariseos, cercanos al pueblo y defensores de las tradiciones judías, creían en la resurrección y evitaban mezclarse con los gentiles para preservar la pureza de su fe. La llegada de Jesús, un predicador judío que proclamaba un mensaje de amor, perdón y universalidad del amor divino, causó gran revuelo entre ambas facciones. Su crítica a los formalismos religiosos de los fariseos y la sumisión de los saduceos al poder romano generó rechazo. Temerosos de perder su influencia ante el creciente número de seguidores de Jesús, ambos grupos se unieron para acusarlo de sedición frente a las autoridades romanas. Bajo el gobierno de Poncio Pilatos, ...