LOS DESERTORES QUE ATERRORIZARON PARÍS.
Un desertor es un
militar que ha abandonado su puesto sin permiso. A diferencia del término
"Ausencia sin Permiso" usado para referirse a los soldados que dejan
sus puestos temporalmente, los desertores son aquellos que no tienen la
intención de volver y cumplir con su deber como soldado. Durante la Segunda
Guerra Mundial, en el ejército estadounidense desertaron o se ausentaron sin
permiso unos 50.000 hombres.
Uno de esos
desertores fue el soldado norteamericano Steve Weiss. Con una idea idealizada
de la guerra, Weiss se alistó en el ejército, cuando aún no había cumplido la
edad mínima legal de 18 años. Finalmente se desilusionó de la imagen noble de
la guerra y se convirtió en un desertor, uniéndose a las pandillas de soldados
estadounidenses en París que se dedicaban al delito en lugar de combatir en el
frente.
Otra historia es la
del soldado Alfred Whitehead que, incluso siendo condecorado con las estrellas
de plata y bronce por su valentía, también abandonó su unidad para unirse a una
de esas bandas de delincuentes que actuaban en París.
En las semanas
posteriores a la liberación, París fue golpeada por una ola de crímenes tan
violentos que rivalizaban con la guerra misma. En esta situación de caos París
era especialmente atractivo para estos desertores, con los famosos cafés y
burdeles para entretenerlos. La ciudad también estaba sumida en el mercado
negro, con soldados que vendían armas robadas. Un desertor siempre estará
marcado con la etiqueta de cobarde, pero la vida del crimen que eligieron fue
tan violenta y peligrosa como la guerra de la que huyeron.
Las pandillas de
desertores eran extremadamente violentas, estaban fuertemente armadas con armas
robadas al ejército y descargaban su voraz apetito sexual violando a jóvenes y
niñas francesas. En 1944 y 1945, fue cuando la violencia de los desertores fue
especialmente intensa, la Subdivisión de Investigación Criminal (CBI) del
Ejército estadounidense, manejó 7,912 casos relacionados con crímenes
relacionados con los desertores.
Más del 40% de los
crímenes investigados fueron delitos violentos, como violación, asesinato o
asalto. El 12% fueron delitos de robo, allanamiento de morada y disturbios. El
resto eran delitos contra el ejército, como el comercio ilegal de bienes
militares, como las armas o la corrupción, que incluye la venta de pases falsos
y vehículos decomisados, por nombrar solo algunos casos. De todas las ciudades
europeas, París fue la más golpeada con estos crímenes de violencia cometidos
por soldados estadounidenses.
Por supuesto no todos
los desertores tomaban parte en actividades criminales. Un ejemplo bastante
significativo es el de Wayne Powers, un conductor que realizaba una ruta de
suministros desde Normandía a Bélgica. Un día, su camión fue asaltado y robado,
probablemente por una banda de desertores. Al quedarse solo decidió regresar a
un pueblo donde había conocido a una joven que le gustaba. En el pueblo la
joven lo escondió en la casa y no salió durante 13 años.
Finalmente fue
descubierto por un accidente automovilístico frente a la casa. Abrió las
cortinas y la policía lo vio y entró a preguntar sobre el suceso y se dieron
cuenta de que era estadounidense y probablemente un desertor. Lo llevaron
arrestado a una base norteamericana en donde sería sometido a una corte
marcial. La noticia llegó a los periódicos franceses y en dos días llegaron
60,000 cartas de franceses a la embajada estadounidense pidiendo su libertad,
ya que desertó por amor. Aun así, fue juzgado y sentenciado. Finalmente, su
sentencia fue conmutada, volvió con ella, se casaron y tuvieron dos hijos.
Otro caso curioso es
el de Eddie Slovik, que nunca llegó a entrar en combate. A diferencia de la
mayoría de los desertores, nunca intentó escapar; estaba mucho más contento con
la vida en prisión que en el campo de batalla. Slovik fue el único hombre que
fue ejecutado de 49 estadounidenses que fueron condenados a muerte por
deserción durante la Segunda Guerra Mundial y que está entre los olvidados de
la Parcela E del cementerio de Oise-Aisne, en Francia.
Referencias: El Cajón
de Grisom
http://www.elcajondegrisom.com/2018/02/los-desertores-que-aterrorizaron-paris.html
Revisión y Diseño:
elcofresito




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