LA VESPA 150 TAP, LA SORPRENDENTE MOTO CON CAÑÓN ANTITANQUE DE LAS GUERRAS DE INDOCHINA Y ARGELIA
Hemos visto aquí
más de un arma peculiar, alguna estrambótica incluso, desde el escudo-linterna
renacentista al tanque redondo de la Segunda Guerra Mundial, pasando por la
capa hinchable de los samuráis. Hoy vamos a seguir en esa línea con la Vespa
150 TAP que, como se puede deducir de su nombre, era una moto scooter, pero
inaudita, pues llevaba incorporado un cañón antitanque; por eso también se la
conoció como Vespa Bazooka.
Aunque más bien
parece sacada de un tebeo de Mortadelo y Filemón, la Vespa 150 TAP fue creada
en un contexto bastante menos humorístico: la Guerra de Indochina. Fue a
principios de los años cincuenta cuando la motoneta o scooter, que fabricaba la
empresa italiana Piaggio desde 1946 como nuevo medio de transporte barato y de
fácil manejo, se puso de moda y entró en una etapa de esplendor cuya máxima
sublimación fueron las imágenes de Audrey Hepburn y Gregory Peck a los mandos
de una en la película Vacaciones en Roma.
Originalmente, la
Vespa se llamaba Paperino; el cambio de nombre fue cosa del propio Enrico
Piaggio porque le recordaba una avispa, al tener más gruesa la parte posterior
que la delantera. De hecho, situar el motor atrás era algo completamente
novedoso que se le ocurrió al ingeniero Corradino D’Assanio para que el brazo delantero
asemejara el tren de aterrizaje de un avión, ya que la aeronáutica era su
pasión. Algo curioso porque seguro que no imaginaba que su moto volaría algún
día.
No por sí misma,
claro, sino a través de las TAP (Troupes Aéro Portées), es decir, las Tropas
Aerotransportadas francesas. Al poco de acabar la Segunda Guerra Mundial,
Francia se había negado a ceder a las demandas del Viet Minh, la Liga para la
Independencia de Vietnam que aliaba a los comunistas y los nacionalistas bajo
el liderazgo de Ho Chi Minh, Giap y Vam Dong con el objetivo de desligarse de
la subordinación colonial. En 1946, el bombardeo sin escrúpulos de la ciudad de
Haiphong por parte de la Armada gala, que causó miles de muertes, fue el punto
de inflexión para desatar las hostilidades.
El CEFEO (Cuerpo
de Expansión de Francia en Extremo Oriente) consiguió imponerse en primer
término, adueñándose de las ciudades y empujando al Viet Minh a la selva y
China. Pero eso supuso cederle el control de la mayor del país, dificultando
las comunicaciones por vía terrestre y dejándole campo libre para hacer
proselitismo entre el campesinado, mayoritario en el país. En menos de tres
años la situación empezó a cambiar y en el otoño de 1950 llegó el desastre de
Cao Bang.
Se sucedieron los generales y las campañas para intentar frenar aquellas adversidades, pero la catástrofe de Dien Bien Phu en la primavera de 1954 dejó KO a los franceses. El enemigo había revelado estar mucho mejor equipado de lo que pensaban; ya no era una masa de vietnamitas famélicos y fanáticos, sino que habían recibido de China artillería y carros de combate T-34 que les otorgaban el dominio del terreno. Hacía falta contrarrestar el poder de aquel carro de combate -considerado por muchos como el mejor de la Segunda Guerra Mundial- con un antitanque que se pudiera desplazar ágilmente por las agrestes carreteras que atravesaban la selva.
Desde hacía poco
contaban con el M20, un cañón de 75 mm y fabricación estadounidense que
disparaba proyectiles HEAT (High Explosive Anti Tank), capaces de atravesar un
blindaje de 100 mm, más del doble del que tenía el carro soviético. Ésa era una
de las virtudes del M20; la otra consistía en carecer de retroceso, al dar
salida a los gases propulsores por el propio cierre de la recámara, lo que
permitía dispararlo con cierta comodidad, bien desde un trípode bien desde otro
soporte.
Como la forma de
enviarlo al frente debía ser a bordo de los aviones Fairchild C-119 Flying
Boxcar, un modelo de bimotor de transporte cedido también por EEUU, que ya lo
había utilizado satisfactoriamente en la Guerra de Corea, el tamaño del
vehículo que llevara el cañón era una consideración importante. Así fue cómo el
Ministère de la Défense Nationale decidió montarlo en una moto tipo scooter, un
vehículo del que se podían cargar muchas unidades en los aviones y lanzarlas
con paracaídas sin preocuparse demasiado de los árboles.
Un avión Fairchild C-119 Flying Boxcar.
No era una idea
nueva, en realidad, pues durante la Segunda Guerra Mundial EE.UU. facilitó a
sus tropas aerotransportadas un vehículo con esas características, inspirándose
en lo que hacían británicos e italianos. Se trató de la Cushman 53, tosca en
apariencia y sin amortiguación, pero tan resistente que permitía engancharle el
paracaídas directamente. Se fabricaron entre 4.000 y 5.000 unidades desde 1944
hasta el final de la contienda, siendo empleadas por las 82º y 101º divisiones
aerotransportadas en los frentes europeo y del Pacífico.
Ahora bien,
habían pasado diez años desde entonces y se imponía un relevo generacional. Consecuentemente,
se convocó un concurso en el que la Vespa se impuso a la Valmobile 100 y a la
Bernadet 250. En 1955 le encargaron la producción a Piaggio, la cual dotó a su
Vespa 150 -que sólo pesaba 90 kilos, 26 menos que la Cushman- de un capó y unos
guardamanos más pequeños que los de la versión civil, pero conservando el mismo
motor mono cilindro de dos tiempos y 145 c.c. (luego se amplió a 150). Con él
podía alcanzar una velocidad de 60 kilómetros por hora con una autonomía de
aproximadamente 200 kilómetros.
Debido al peso
del arma que transportaba, fue necesario añadirle refuerzos a la estructura,
rodeando completamente la moto con un parachoques, y colocando protecciones de
acero al cárter, de manera que al impactar en tierra tras el salto en paracaídas
no sufriera daños. Contaba con una parrilla delantera donde situar un par de
depósitos de combustible y con un ligero portaequipajes trasero destinado a
cargar media docena de proyectiles, si bien las motos se lanzaban por parejas,
de manera que la segunda llevaba munición adicional.
También atrás iba
el trípode para colocar el cañón. Porque, a pesar de su aspecto y del
consiguiente mito originado -el cañón asomaba un metro por el frontal y se
apoyaba bajo el sillín- no era posible disparar el antitanque tal como estaba y
menos aún en movimiento; sus artilleros -en la moto podían ir dos personas-
debían desmontarlo y ponerlo en el soporte.
Piaggio presentó
el modelo en el 33º Salón del Automóvil de Milán en diciembre de aquel año y en
enero del siguiente empezó su producción en la fábrica de su filial francesa,
ACMA (Ateliers de Construction de Motocycles et Accessoires), situada en
Fourchambault. Dado que había bastantes M20 disponibles y que la fabricación
resultaba muy barata, salieron de la planta bastantes unidades de la que fue
llamada Vespa 150 TAP: medio millar (aunque algunas fuentes elevan el número a
800). Eso sí, en dos versiones: la TAP 56 y la TAP 59.
No llegaron a
tiempo de desempeñar su papel en Indochina porque la rendición de Dien Bien Phu
había sido el golpe de gracia a la presencia francesa en Asia, así que se
redestinaron al otro conflicto colonial, Argelia, donde tampoco tuvieron el
protagonismo que merecían porque su papel era el de caza carros, no el de
combatir las acciones terroristas o de guerrilla que caracterizaron ese
episodio. A mediados de los años sesenta se retiraron del servicio y hoy quedan
como algo un tanto pintoresco.
Referencias:
LBV-La Brújula Verde
Fuentes:
Stephen Bull, Encyclopedia of Military Technology and
Innovation | Giorgio Sarti, Vespa. 1946-2006:
60 Years of the Vespa |María Teresa Largo Alonso, La guerra del Vietnam |
Wikipedia
Revisión y
diseño: elcofresito





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