MÉTODOS HISTÓRICOS PARA EVITAR QUE TE ENTIERREN CON VIDA.
Si había algo en
el pasado que superaba al deseo de preservar al cuerpo humano intacto después
de la muerte, era el terror de ser enterrado con vida. La medicina no era una
práctica muy refinada, y los reportes históricos sobre entierros accidentales
son numerosos. Eso llevó al desarrollo de diferentes métodos para evitar el
entierro prematuro, o en el peor de los casos, escapar de él. Desde ataúdes de
seguridad hasta literatura, el nivel de dedicación en este tema ha sido
impresionante, y hoy vamos a compartir algunos ejemplos.
Al investigar un
poco más en profundidad el concepto de entierro prematuro, inevitablemente nos
cruzamos con situaciones que nos hielan la sangre. Su uso como aplicación de la
pena capital va incluso más allá del Imperio Romano.
Cargos muy
severos (violación, infanticidio) podían llevar al entierro con vida en la Edad
Media, y han surgido fotos que sugieren esta práctica durante la Masacre de
Nankín.
El medio a ser
enterrado vivo es llamado tapefobia, y durante todo el siglo XIX se
desarrollaron diferentes métodos o mecanismos cuyo objetivo era impedir
entierros accidentales, o como alternativa, brindar a la persona atrapada una
vía de escape:
Un diseño bastante avanzado para la época
El llamado ataúd
de seguridad era particularmente popular a mediados del siglo XIX. La persona
atrapada contaba con varios recursos a su alcance, incluyendo una campana, una
soga, e incluso una escalera en los modelos más complejos. Una de las patentes
más citadas es del año 1868, mientras que el diagrama del «Ataúd Eisenbrandt»
tiene fecha de 1843.
Ventanas en las
tumbas
La humedad, el moho, el óxido y el deterioro del vidrio no permiten ver nada...
La humedad, el
moho, el óxido y el deterioro del vidrio no permiten ver nada...
Algunos casos de
tapefobia llegaron a límites extremos, y para un tal Timothy Clark Smith, esto
no era ningún juego. Este doctor del estado de Vermont tenía una obsesión tan
grande con la posibilidad de terminar enterrado vivo, que se encargó de
instalar una ventana en su tumba.
Otras fuentes
indican que la tumba de Smith también posee una escalera, y que el propio
doctor sostiene una campana en sus manos. Nada de eso fue necesario al final,
porque Smith dejó este mundo en 1893, sin incidentes.
El “abre-fácil”.
Pensado para el "enterrado cansado".
Pensado para el
“enterrado cansado”
Lamentablemente
no todos hemos recibido el entrenamiento de Pai Mei y para abrir un ataúd, lo
más probable es que necesitemos ayuda.
En esa dirección
va la patente del inventor Johan Jacob Toolen, quien anticipando el cansancio
general de la persona atrapada, incorporó a su ataúd de seguridad una serie de
mecanismos para facilitar su apertura.
Ventilación
incorporada
Lo primero es tener aire allá abajo...
Lo primero es
tener aire allá abajo...
De más está
decirlo, una de las principales dificultades que enfrenta una persona enterrada
accidentalmente es la falta de aire, pero Gael Bedl patentó en 1887 un
«dispositivo para indicar vida en personas enterradas», en esencia un tubo de
ventilación que se abría al detectar movimiento en el interior del ataúd. Al
mismo tiempo, estaba equipado con una «alarma eléctrica» que emitía un sonido
si la tubería estaba funcionando.
Bóvedas
personales
¡Gira la rueda y escapa!
¡Gira la rueda y
escapa!
Muchos creen que
las soluciones más simples son las mejores y a la hora de prevenir entierros
accidentales nada más sencillo que colocar a los hipotéticos cadáveres en
pequeñas bóvedas con un sistema de apertura similar a una escotilla en su
interior.
Al girar la rueda
cae la tapa, y el «no muerto» puede salir arrastrándose. Una persona podía
vivir «durante varias horas» dentro de las bóvedas, o al menos, el tiempo
suficiente para poder abrirlas. Las imágenes disponibles no responden qué
sucedía si el enterrado jamás recuperaba el conocimiento…
¿Un libro?
Una calavera y un murciélago en la tapa, por supuesto.
Una calavera y un
murciélago en la tapa, por supuesto.
Así es: Un
empresario de nombre William Tebb conoció a mediados de la década de 1890 al
doctor Roger S. Chew, quien había escapado a un entierro prematuro gracias a la
intervención de un familiar. Tebb quedó impactado por la determinación del
doctor para evitar incidentes similares, y tomó dos decisiones.
Por un lado,
fundó la Asociación para la Prevención de los Entierros Prematuros en Londres,
y por el otro, unió fuerzas con Edward Vollman (otro hombre que escapó a un
entierro anticipado) para escribir y publicar el libro Premature Burial and How
It May Be Prevented en 1905. Puedes acceder a un extracto del libro en Google
Books.
Esta es apenas
una muestra de nuestro antiguo combate contra el entierro prematuro. Los
avances de la medicina moderna le permiten a los médicos tomar amplios recaudos
antes de declarar muerta a una persona, y hoy los ataúdes son simples cajas de
madera, o verdaderas obras de arte dependiendo de quién los haga, pero la
necesidad de escapar de ellos parece haber quedado atrás... ¿o no?
Fuente: Neoteo
https://www.neoteo.com/metodos-historicos-para-evitar-que-te-entierren-con-vida
Revisión y diseño:
elcofresito







Comentarios
Publicar un comentario
Todos los comentarios deberán guardar el respeto y la consideración hacia los demás, así como el uso de términos adecuados para explicar una situación. De no cumplirse con estos requisitos los comentarios serán borrados.