El rey más promiscuo del mundo: Enrique VIII.
Pocos hombres en la historia han cambiado el destino de
una nación, algunos han llevado a su país a cambiar de religión y otros han
usado el matrimonio y el sexo como su política pública, pero hay uno que hizo
todo lo anterior: Enrique VIII, una de las personalidades más influyentes de la
historia.
Usualmente la gente pasa a la historia por sus acciones
políticas, pero las de este rey estuvieron tan entrelazadas con su vida
personal que no es posible hablar de una sin la otra.
El rey Enrique VIII, fue un hombre tan ambicioso como
voraz; un hombre obeso que al momento de su muerte tenía 54 pulgadas cerca de
137 centímetros. Claro que esto no ha evitado que su historia, al ser tan
interesante, haya sido adaptada al cine con unos ligeros cambios como se puede
ver en la cinta The other Boleyn girl, de 2008, en la que Eric Bana, da vida a
tan inmenso personaje.
Enrique, fue el tercer hijo del Rey Enrique VII, sin
embargo, debido a la muerte de sus hermanos, asumió el poder a temprana edad al
casarse con Catalina de Aragón. Durante su juventud fue un hombre apostador,
dedicado al placer y al juego; gustaba de las justas, la caza, el royal tennis
y fue escritor y poeta. Fue una herida durante una justa la que terminó con sus
días de hombre apuesto y atlético, él tenía 44 años y a partir de entonces
comenzó a ganar peso considerablemente. Se dice que comía 13 platillos al día
en los que consumía alrededor de 5 mil calorías.
Catalina de Aragón, la Reina madrileña de Inglaterra.
Durante su matrimonio con Catalina de Aragón, tuvo una
serie de hijos que no vivieron más que unos meses y una hija que sí sobrevivió:
María Tudor. Fueron 25 años de un matrimonio en el que no podía conseguir un
heredero que lo llevó a alejarse de su esposa. En esa época conoció a las
hermanas Bolena y comenzó un amorío con María Bolena, con quien tuvo un hijo y
una hija ilegítimos, por lo que no podía nombrarlos como sus sucesores.
Enrique, nunca fue conocido por la fidelidad que le
profesaba a su esposa, pero a pesar de eso seguían juntos. Después, Ana Bolena,
cautivó al rey con su destreza intelectual, pues a Enrique le gustaban las
mujeres inteligentes y cultas. Sin lograr anular su matrimonio de 25 años por
vías legales separó a todo su país de la Iglesia romana y fundó la Iglesia
anglicana, ésta sí le permitió divorciarse de Catalina y casarse con Ana
Bolena. Todo esto pasó a la historia con el nombre de “La cuestión real”.
Ana Bolena
La decapitación de Ana Bolena. Mathiew Merien.
En 1533, convertido en jefe supremo de la Iglesia
anglicana, contrajo matrimonio con Ana Bolena, quien le dio dos hijos que
murieron el mismo día en que nacieron y una hija llamada Isabel I, quien se
convertiría en una de las reinas más importantes de la historia inglesa.
La insistencia de un hombre empeñado en tener un
heredero lo llevó a sospechar de adulterio por parte de su mujer y en poco
tiempo la condenó a muerte. Se dice que las últimas palabras de Ana, fueron: “No te daré mucho trabajo,
tengo el cuello muy fino”. Tras la muerte de Ana, Enrique VIII, se casó con
Juana Seymour, quien murió al darle el hijo que siempre quiso. Tristemente su
hijo murió cuando tenía 15 años.
Juana Seymour.
En su cuarto matrimonio terminó junto a una de las
mujeres más feas de la corte: Ana de Cléveris, pero Enrique, en su deseo de
tener una esposa y un hijo, se casó con ella. Mientras tanto mantuvo un romance
con Catalina Howard, una de las damas de compañía de su esposa. Con sólo 15
años ya poseía una belleza natural equiparable a la de su prima y ex esposa del
rey, Ana Bolena. Al igual que lo hizo Bolena, años atrás, Catalina, volvió loco
al rey, quien pidió anular el matrimonio con Ana de Cléveris, ella aceptó y el
resto de su vida vivió como amiga del rey.
Ana de Cléveris.
Con su nueva esposa pensó que todo sería felicidad. Él
con 50 años y ella con 15 las cosas no podían salir mal. Tal fue la sorpresa
cuando el rey se enteró que su joven y bella esposa sentía repulsión de su
obeso cuerpo y lo engañaba con unos cuantos hombres. Enrique con su usual
temperamento no podía fallar a las expectativas y también mandó decapitar a
esta esposa.
Pocos años antes de fallecer se casó por última vez.
Catalina Par se convirtió en su sexta esposa, con quien, para sorpresa de
pocos, no tuvo hijos. Pero fue ella quien ayudó a moldear la historia como la
conocemos, pues hizo que su esposo se reconciliara con sus hijas María e Isabel
y las nombrara sucesoras al trono después de su hijo Eduardo.
Catalina Howard.
Catalina Parr
El rey fue promiscuo, obeso, bélico, pero también un
reformador, estratega y revolucionario que murió en 1547 después de tener cerca
de 11 hijos. Lo sucedió su hijo Eduardo VI, quien murió a los 15 años; después
su sobrina Juana para ser sucedida por su hija María, quien fue llamada “la
sanguinaria” y de quien viene el nombre de la famosa bebida “Bloody Mary”.
La descendencia de Enrique VIII, terminó cuando la hija
de una de las mujeres a las que mandó matar llegó al trono: Isabel I. Ella fue
reina por 44 años, vivió el esplendor de su nación en uno de los momentos más
importantes de la historia. Fue la época de Shakespeare, del teatro y del arte
y de la grandeza política que se vive incluso hoy.
Fuente: Cultura Colectiva. Fotografías de dominio
público. Revisión y Diseño: elcofresito.








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