El árbol solitario de Teneré
Dado que los árboles son
seres vivos que crecen en abundancia por todas partes, resulta raro que alguno
llame la atención de todo el mundo. Algunos árboles pasan a la historia debido
a su relevancia en determinado acontecimiento. Por ejemplo, se dice que el
árbol de la Noche Triste fue el sitio donde lloró Hernán Cortez tras sufrir la
derrota a manos de los mexicas; el árbol de Bodhi en la India es conocido por
ser el punto donde Siddhartha Gautama (Buda) se sentó a meditar alcanzando la
iluminación espiritual.
El árbol de la noche triste.
El árbol sagrado Maha Bodhi
Algunos otros árboles son
considerados muy importantes debido a su rareza y a los records que ostentan.
En California podemos encontrar a una secuoya gigante apodada General Sherman
que ostenta el record del árbol más grande del mundo con alrededor de 1450 m3,
en Nevada tenemos a Prometeo, un pino longevo con alrededor de 5000 años de
antigüedad que se considera el árbol más antiguo del mundo. Hoy resulta difícil
determinar con precisión cuál es el árbol más remoto en nuestro planeta. Durante
algunos años esta honorable distinción perteneció al Árbol de Teneré, una
acacia que se erguía solitaria en el inhóspito y basto desierto del Sahara.
Pese a esto, el árbol tuvo un final bastante inesperado en el año de 1973.
Árbol Prometeo.
A veces referido por los
franceses como el “arbre du Ténéré”, miles de años antes este tipo de árbol
formaba parte de un bosque de tamaño considerable. De forma gradual, el cambio
climático transformó el área en un desierto en el que toda la vegetación
pereció. La región de Teneré se convirtió en una de las zonas más inhóspitas,
con escaza vegetación y un promedio anual de lluvia de apenas 2.5 cm. El agua
finalmente escaseo hasta debajo de la tierra. En algún punto en los albores del
siglo XX, un pequeño grupo de acacias espinosas con flores amarillas era todo
lo que quedaba del bosque de Teneré. Al pasar el tiempo, todos los árboles
murieron menos uno, convirtiéndose en el único árbol existente en un radio de
400 kilómetros.
Arbol de Teneré.
Ya pueden imaginarse
aquellas interminables zonas repletas de arena interrumpidas por algo tan
improbable como un árbol en el medio de la nada. Visible desde una distancia
considerable, se convirtió en un punto de referencia para los viajeros. Su
capacidad de subsistir en una mancha desértica que no perdona a nadie resultaba
un completo misterio, pero aquellos que pasaban por el lugar dedujeron que bajo
este ser vivo debía existir una fuente de agua. Durante la transición entre los
años 1938 y 1939, los militares franceses ordenaron excavar un pozo en las
cercanías para incrementar la utilidad del lugar. Los trabajadores descubrieron
que el sistema de raíces del árbol extraía agua desde una fuente situada a unos
35 metros de profundidad. En algún punto durante o después de la construcción
de este pozo, un camión de la compañía impactó contra el árbol y rompió una de
sus ramas principales. El árbol se las arregló para superar el incidente,
aunque su peculiar forma en “Y” se había perdido para siempre.
Sello postal.
En las décadas
posteriores, las caravanas que comerciaban sal, granos y semillas a través del
Sahara solían detenerse en este punto para reabastecerse de agua en el pozo. El
árbol era tan importante para orientarse en aquel inmenso y estéril desierto,
que dañarlo era un acto inconcebible. Como lo describió Michel Lesourd del
Servicio Central de Asuntos Saharianos: “La acacia se ha convertido en un faro
viviente”. Aparecía en mapas a gran escala del desierto como el único punto de
referencia.
El árbol solitario de Teneré.
Para la década de 1970 las
caravanas de camellos fueron sustituidas por caravanas de camiones. En 1973,
uno de estos camiones era conducido por un hombre libio – supuestamente
alcoholizado – y pese a que el terreno era totalmente plano y amplio perdió el
control del vehículo. El camión terminó saliéndose del camino con tan mala
suerte que atropelló al único árbol en toda la región. Este segundo impacto fue
demasiado para el Árbol de Teneré, su tronco se había roto. Se estimó que para
ese entonces tenía unos 300 años de edad.
Fuente: Sweety Rodriguez.
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