LA DESCENDENCIA DEL MARISCAL DE AYACUCHO.
El gran mariscal
Antonio José de Sucre, estratega militar y estadista, héroe de la libertad,
entre mayo de 1821 y 1822, estuvo a cargo del Cuartel General del ejército
libertario en Guayaquil. Tenía la edad de 26 años y era soltero, había nacido
en Cumaná, Venezuela, el 3 de febrero de 1795. En Guayaquil, vivía en la casa
del señor Elizalde, vasco de nacimiento, casado con doña Josefa Lamar y
Cortázar. Había entablado amistad con Juan Francisco Elizalde Lamar. Al frente
de los Elizalde ubicada en la calle Del Comercio, vivía la “mulatilla” Tomasa
Bravo, nacida en 1807, quien a la época en que Sucre estuvo en Guayaquil tenía
la edad de 14 o 15 años, y tenía ya un niño de la edad de 3 años llamado Manuel
Castillo Bravo; era mujer de pueblo, una "morena agraciada del partido de
Yaguachi".
SIMONA BRAVO, PRIMERA HIJA DE SUCRE
Simona de Sucre y Bravo
Sucre frecuentaba
las tiendas: la botica del doctor Mariano Arce, de José Hilario Indaburu y de
Francisco Camba Garaicoa, ésta que pertenecía a la casa de los Elizalde. En
dichas tiendas, a los pocos días de llegado a Guayaquil, conoció a Tomasa
Bravo, quien en julio de 1821 quedó embarazada, sin secretos ante el
vecindario, pues Sucre era hombre de dignidad.
Tomasa dio a luz
una niña, en abril de 1822, a la que puso el nombre de Simona. De pocos meses
de edad, fue arrebatada del seno de su madre, por su madrina de bautizo doña
Ángela Elizalde Lamar, que la tuvo en su poder por poco tiempo.
Simona Bravo fue
bautizada en la catedral de Guayaquil; la bautizó el padre fray Alipio Laram, el
20 de abril de 1822, a un mes de la batalla de Pichincha. Consta su partida
bautismal en el archivo de la catedral de Guayaquil, en el libro 17, folio 7.
Tomasa Bravo
falleció en 1825, y al enterarse de su muerte, el gran mariscal de Ayacucho,
desde Bolivia, envió carta al coronel Vicente Aguirre, que se encontraba en
Quito, para que se haga cargo de la niña y de su educación: “Abuso de la
amistad de usted, para rogarle que me haga llevar esta niñita a Quito y la
ponga en una casa en que la críen y la eduquen con mucha delicadeza y decencia,
la enseñen cuanto se pueda a una niña y, en fin, me la haga tratar tan bien
como espero de usted”. Se supone que Simona ingresó a un convento en Quito y se
convirtió en religiosa.
JOSÉ MARÍA CORTÉS, SEGUNDO HIJO DE SUCRE
José María de Sucre y Cortés
En Bolivia,
Sucre, que aún estaba soltero, dicen algunos historiadores sin que exista
documento alguno que lo testifique, se conoció con Rosalía Cortés Silva, en La
Paz, y con ella afirman tuvo un hijo llamado José María Cortés, quien se hizo llamar
José María de Sucre, nacido en enero de 1826. José María de Sucre Cortés se
hizo militar y procreó 11 hijos.
El acta de su
bautizo que consta del archivo de la iglesia San Agustín de la ciudad de
Nuestra Señora de La Paz, República de Bolivia, dice:
“En el año del
señor de mil ochocientos veinte y seis, a los trece días del mes de enero, yo
el presbítero Don Gregorio José de Molina teniente de cura, rector de esta
santa iglesia Catedral de nuestra señora de La Paz. Exorcicé bauticé
solemnemente, puse óleo y crisma según rito de la santa madre iglesia, a un
párvulo que nació este día a quien le puse por nombre José María, hijo de doña
Rosalía Cortés, soltera natural y vecina de esta ciudad, fue su padrino don
José Mariano Rivera, hijo de don Juan Manuel, vecino de esta capital a quien le
advertí el parentesco espiritual y por él las demás obligaciones que contrajo
con el bautizado y los padres, siendo testigos don Francisco José de Uría, e
Hilario Gutiérrez, ministros subalternos de esta iglesia y para que conste lo
firmé. Gregorio J de Molina”.
Como puede verse,
en parte alguna del acta bautismal aparece el nombre del mariscal de Ayacucho,
ni de sus colaboradores, lo que ha hecho suponer que este José María Cortés no
fue hijo de Sucre.
PEDRO CÉSAR DE SUCRE Y ROJAS, OTRO HIJO DEL
MARISCAL DE AYACUCHO
En Tarija,
Bolivia, el mariscal Sucre mantuvo otro romance con María Manuela Rojas, con
quien procreó a Pedro César de Sucre Rojas, que nació el 7 de junio de 1828. La
partida de bautismo dice:
“‘En el año del
Señor de mil ochocientos veinte y ocho, día diez de junio, Yo el Teniente del
Señor Cura Rector Propio, de este Sagrario de Guadalupe D.D. Manuel Antonio
Flores, Bauticé, puse Óleo y Crisma a Pedro Cézar, del día 7, hijo natural del
Señor General Gran Mariscal de Ayacucho, Excelentísimo Señor Antonio José de
Sucre, y de la Sra. Da. Manuela Rojas, natural de Tarija; Fue Padrino el Señor
Coronel retirado Dn. Ramón Molina su Edecán, natural de Colombia y vecino de
esta Capital, quien supo su obligación y parentesco espiritual, para que conste
la firmó. Dr. José Higueras.”
Hay autores que
manifiestan que tampoco este hijo fue de Sucre, porque afirman que doña Manuela
de la Concepción Rojas vivía en La Plata, hoy Sucre, en la República de Bolivia
desde los 7 años de edad, pero esta aseveración no ha desmentido la partida
bautismal que se cita.
Pedro César de
Sucre Rojas contrajo matrimonio el 10 de enero de 1867, en la iglesia de Santo
Domingo de Chuquisaca, de 39 años de edad, con Carmen Matienzo Carvajal, boliviana,
hija de Nicolás Matienzo y Tomasa Carvajal, fijando su hogar en el pueblo de
San Lorenzo, cercano a la ciudad de Tarija. Procrearon dos hijos, uno de ellos
llamado José Antonio de Sucre Matienzo, padre de Julio de Sucre Villafuerte,
quien casó con Pastora Rodó, padres de Atilio de Sucre Rodó. Don Atilio nació
en San Lorenzo, departamento de Tarija; fue maestro rural y como tal director
de las Normales Rurales de Vacas y de Paracaya, esta última muy próxima a
Punata. En este lugar casó con Nelly Montaño, con quien procreó a Julio,
Antonio José, Julio, María Teresa e Irene Sucre Montaño.
TERESA DE SUCRE Y CARCELÉN, LA HIJA DE MATRIMONIO
DEL MARISCAL DE AYACUCHO
Sucre, casó con
doña Mariana Carcelén, marquesa de Solanda, el 20 de abril de 1828, con quien
procreó a Teresa, nacida en Quito, en julio de 1829, quien murió de 3 años de
edad al caer del balcón de su casa.
El venezolano
Ángel Grisanti dice: “Teresita fue a estrellarse contra las piedras del patio
interior de la “Casa Azul” -residencia de la Marquesa de Solanda- que por esa
época había trocado los velos de la viudez por las galas nupciales de su
segundo matrimonio realizado con el General Isidoro Barriga de Castro,
neogranadino audaz, valiente, mujerero, jugador y pendenciero, quien cierto día
en que se había excedido en ingerir licor, tomó a la niña en brazos, la arrimó
a la balaustrada del primer piso alto de la casa y comenzó a jugar con ella
alzándola en vilo y como los brazos no estaban seguros, se le zafó, cayendo
vertiginosamente al suelo. ¡Pobre criatura!”
EN SU TESTAMENTO, ANTONIO JOSÉ DE SUCRE, AFIRMÓ
QUE TENÍA SOLO UNA HIJA
El testamento de
Antonio José de Sucre y Alcalá, fue cerrado y entregado el 10 de noviembre de
1829, con tres sellos, al general Vicente Aguirre, en el que dice:
“1ro. En mi mujer
legítima, Mariana Solanda, tengo una sola hija, Teresa que ha cumplido cuatro
meses de edad, por lo que mi mujer no está embarazada.
2do. Si yo muero
estando viva mi hija, es mi sola y única heredera, con excepción del tercio y
quinto de mis bienes.
3ero. En el Caso
de que mi mujer sea mi heredera, el quinto de mis bienes lo tomará mi ayudante
coronel Pedro Alarcón, y se le distribuirá en los términos que le prevengo en
una Memoria separada que le dejo y que se observará puntualmente. El tercio de
mis bienes se repartirá igualmente entre mis ocho hermanos legítimos: José
María, Jerónimo, Margarita, Manuela, José Manuel, Juan Manuel, Magdalena y
Rosario. La distribución por partes exactamente iguales, le encargo a mi
hermana Jerónima, que cumplirá con fidelidad.
4to. Las muy
pocas mandas que prevengo las cumplirá Alarcón de mi quinto. De mis bienes se
separará la espada que me regaló el Congreso de Colombia como premio por la
Batalla de Ayacucho, y que se entregará al General Bolívar, en señal de
gratitud por los servicios que ha hecho a mi patria.
5to. Mi hija o mi
mujer, elegirán entre mis bienes lo que ellas gusten para su herencia, y puesto
que a la primera nada reservo, comprende este artículo a la segunda.
6to. Mis bienes
consisten en mi casa, que antes fue del marqués de Villarrocha, y que con lo
que dejo para su conclusión me cuesta veinticuatro mil pesos, de los que 5.320,
son a censo y pertenecen por una capellanía legal a mi mujer, a cuyo nombre se
compró la casa, estando yo en Bolivia. 18.400 pesos que me reconoce a censo La
Hacienda de Santiago, perteneciente a los señores Zaldumbides. 600 pesos de
unos negros de mi propiedad que están en Esmeraldas. Mil pesos que vale mi
cantina de plata. 12.000 pesos en plata que tengo en poder de Don Lucas de La
Cotera, residente en Bolivia, 6.000 pesos que me debe el señor Cristóbal de
Armero, por los arrendamientos de la Hacienda de la Huaca, en los años 1827 y
1828, que rebajados algunos picos que dice él que tiene que cargarme, quedará
lo menos a mi favor 5.300. Y doscientos seis mil y pico de pesos en que está
tasada mi hacienda en La Huaca, situada en el Valle de Chancay, del
departamento de Lima, siendo este su valor el año 1825 y sin comprender las
mejoras que haya tenido hasta ahora.
7mo. Mi herencia
paterna y materna y 20.000 pesos que había prestado al gobierno de Colombia por
medio de mi apoderado en Guayaquil no se cuenta en mis bienes, porque los he
cedido desde años pasados a mis hermanos, que deben estar en posesión.
8vo. Mi cantina
de plata, y las prendas de oro y plata, que hay en mi equipaje, las tomará mi
ayudante Alarcón, también tomará lo que le guste de mi equipaje, repartiendo el
resto entre mis criados. Mi buena papelera la dejo a Carlos Aguirre, a quien se
le entregará.
9no. No debo
cantidad alguna a nadie. Tenía una cuenta pendiente con mi ayudante el coronel
Alarcón, y le he dado una libranza para que mi apoderado en Lima, se la cobre
de toda preferencia con los productos de La Huaca, de este año o del que viene.
10mo. Nombro por
mis albaceas a los señores general Vicente Aguirre, y Coronel Pedro Alarcón,
mientras se haga la distribución de mis bienes. Si mi hija vive, será mi mujer
la tutora mientras no se case; si mi mujer se casa, será el tutor de mi hija el
coronel Alarcón”.
EL EXAMEN CIENTÍFICO QUE DEMUESTRA QUE JOSÉ MARÍA DE SUCRE CORTÉS Y PEDRO CÉSAR DE SUCRE ROJAS FUERON HIJOS DEL MARISCAL DE AYACUCHO
La descendencia
de Sucre se confirmó con el análisis de la mancha de sangre en la gualdrapa de
su caballo, que permaneció más de un siglo en la Casa de la Libertad, en
Bolivia. La “Universidad Policial José Antonio de Sucre” reunió a dos familias
que decían ser descendientes del gran mariscal de Ayacucho: los Fernández Sucre
y los Sucre Montaño.
El estudio
genético del mariscal Sucre, llamado: “Estudio del cubre montura del Mariscal
Antonio José de Sucre”, dentro del programa científico “Recuperación de la
Memoria Histórica de Bolivia”, determinó que la sangre pertenecía a Sucre. El
director del Instituto de Investigaciones, coronel Juan Román Peña, indicó que
“el análisis científico subsecuente del ADN mitocondrial reveló una ascendencia
matrilineal nativa americana y según el archivo más antiguo en los datos
biográficos se permiten establecer una ascendencia materna con Leonor Rixo y
Gonzales, nacida en 1600 en Cúrcuma (Venezuela). Mientras que la genética
patrilineal corresponde al oeste de Europa, específicamente distribuida en la
península ibérica. El registro más antiguo se remonta a Charles Antonie de
Sucre y Martigny, nacido en 1610 en Nord Pas de Calais (Francia)”.
La prueba de ADN
también determinó que los Fernández Sucre, descendientes de José María de Sucre
Cortés y los Sucre Montaño, descendientes de Pedro César de Sucre Rojas, son
descendientes del gran mariscal de Ayacucho, don Antonio José de Sucre y
Alcalá.
Uno de los
Fernández Sucre, Johnny Fernández Sucre, indicó al conocer los resultados
científicos que “nunca negué la descendencia proveniente de la relación de
Sucre con Rosalía Cortez y Silva, en La Paz”. Por su parte, María Teresa Sucre
Montaño, descendiente de doña María Manuela Rojas, entregó la documentación
familiar a la “Casa de la Libertad”.
Fuente: Esteban
Guerra Alvarado – Facebook
https://www.facebook.com/esteban.guerraalvarado/?locale=es_LA
Revisión y
Diseño: elcofresito





Comentarios
Publicar un comentario
Todos los comentarios deberán guardar el respeto y la consideración hacia los demás, así como el uso de términos adecuados para explicar una situación. De no cumplirse con estos requisitos los comentarios serán borrados.