CHINA: ¿CÓMO DESPERTÓ EL GIGANTE Y EN QUÉ SE HA CONVERTIDO?
Una mirada retrospectiva desde 1985 hasta octubre de 2026.
En 1985, cuando escribimos este artículo, China comenzaba a
despertar de un largo período de aislamiento y transformaciones políticas y
económicas. Era un país que buscaba tecnología, inversiones, mercados y
relaciones internacionales para recuperar el tiempo perdido y convertirse en
una nación industrializada. Hoy, 41 años después, podemos afirmar que aquel
gigante no solamente despertó: se convirtió en una de las principales potencias
económicas, tecnológicas, industriales y comerciales del planeta.
En nuestra visita de aquella época encontramos una China que
intentaba modernizarse bajo el liderazgo de Deng Xiaoping, quien había
impulsado una política de apertura económica después de las profundas
dificultades ocasionadas por el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural.
Se incorporaban maquinaria extranjera, vehículos, equipos de comunicación y
tecnología procedente de Europa, Japón y Estados Unidos. Los cambios también
alcanzaban al campo, donde los agricultores comenzaban a beneficiarse de una mayor
libertad para comercializar sus excedentes.
Pintura de una pagoda china.
Aquella transformación tenía un objetivo: modernizar el país
sin abandonar el control político del Partido Comunista. Se estaba construyendo
un modelo particular, que combinaba la dirección política socialista con
mecanismos de mercado y una creciente apertura al comercio internacional.
La apertura iniciada en 1978 produjo resultados
extraordinarios. China pasó de ser una economía predominantemente agrícola a
convertirse en una potencia manufacturera y exportadora. Su ingreso a la
Organización Mundial del Comercio, en 2001, aceleró su integración al mercado
mundial. Grandes ciudades como Pekín, Shanghái y Shenzhen experimentaron
transformaciones impresionantes, con modernas infraestructuras, trenes de alta
velocidad, rascacielos y centros tecnológicos.
Entrada a un monasterio budista de la provincia de Fujién.
Las cifras actuales permiten comprender la dimensión de ese
cambio. China cuenta con aproximadamente 1.405 millones de habitantes y, según
su Oficina Nacional de Estadística, registró un crecimiento económico del 5 %
durante 2025. Sin embargo, enfrenta nuevos desafíos: envejecimiento de la
población, disminución de los nacimientos, dificultades en el sector
inmobiliario y la necesidad de fortalecer el consumo interno.
En el terreno tecnológico e industrial, el avance ha sido
todavía más sorprendente. China ocupa posiciones de liderazgo mundial en la
fabricación de automóviles eléctricos, baterías, paneles solares, equipos
electrónicos y numerosas tecnologías vinculadas a las energías renovables. De
acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, en 2025 concentró cerca del 75
% de la producción mundial de automóviles eléctricos y más del 80 % de la
capacidad mundial de fabricación de baterías.
Pero este crecimiento también ha convertido al país en el
principal competidor estratégico de Estados Unidos. La disputa entre ambas
potencias ya no se limita al comercio: comprende tecnología, inteligencia
artificial, semiconductores, influencia internacional, seguridad y control de
cadenas de suministro. Aunque han existido acercamientos y acuerdos para evitar
una confrontación económica mayor, las tensiones continúan y representan uno de
los grandes desafíos del orden mundial contemporáneo.
China envió osos a diferentes partes del mundo como parte de su diplomacia del panda.
En el campo turístico y cultural, China conserva buena parte
de aquello que nos sorprendió durante nuestra visita de 1985. La Gran Muralla,
sus templos, pagodas, monasterios budistas, palacios imperiales, artesanías,
gastronomía y paisajes siguen siendo atractivos extraordinarios. El turismo
internacional también ha recuperado fuerza: durante 2025 el país recibió 154,5
millones de visitas internacionales, según sus estadísticas oficiales.
También merece destacarse la historia del oso panda, aquel
simpático animal que en nuestro artículo de 1985 aparecía como una especie
amenazada. Hoy existen avances importantes en su conservación. Su clasificación
internacional pasó de especie en peligro a especie vulnerable, y las
poblaciones silvestres han aumentado considerablemente gracias a los programas
de protección de su hábitat y reproducción.
Gobierno de China
Naturalmente, no todo es progreso. China mantiene
importantes desigualdades, dificultades económicas y problemas sociales. Su
crecimiento también plantea interrogantes sobre el medioambiente, las
condiciones laborales, las libertades individuales y el control político. El
Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial advierten que deberá
transformar su modelo económico para depender menos de las exportaciones y la
inversión, y dar mayor protagonismo al consumo de sus propios habitantes.
Budas de piedra gigantes.
¿Despertó finalmente el gigante?
En 1985 terminábamos nuestro artículo preguntándonos si
China conseguiría convertirse en una gran potencia del siglo XXI. Hoy, en
octubre de 2026, conocemos la respuesta: lo consiguió y superó muchas de las
expectativas de aquella época.
Aquel país de bicicletas, agricultores, viejas tradiciones y
una economía que buscaba desesperadamente tecnología extranjera es hoy un
protagonista indispensable de la economía mundial. Sin embargo, su mayor
desafío ya no consiste únicamente en crecer, sino en sostener ese desarrollo,
resolver sus contradicciones internas y definir su lugar en un mundo cada vez
más competitivo.
La historia continúa. Y aquel gigante que comenzaba a
despertar ante nuestros ojos en 1985 es hoy uno de los protagonistas
fundamentales del siglo XXI.
Nota de actualización: hemos conservado el espíritu y los
principales temas del artículo original de noviembre de 1985, pero hemos
actualizado sus referencias económicas, demográficas, industriales, turísticas
y geopolíticas con información disponible hasta el 31 de octubre de 2026.
Fuente: Mundo Diners.
Revisión, actualización y diseño: elcofresito





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