Ho Chi Minh.
Hablar de Vietnam hoy
es recordar una de las grandes proezas de la historia contemporánea. La de la
tenacidad, confianza en las ideas y lucha a brazo partido durante décadas, para
quitarse de encima las distintas facetas de injerencia imperialista de diverso
signo. Esa gesta tuvo todo un pueblo como protagonista, pero de todas las
estrellas de la victoria, una brilla más que todas y es la de ese excepcional
luchador que fue Ho Chi Minh, el querido y admirado Tío Ho, del que este 19 de
mayo se cumplieron 136 años de su nacimiento.
Ho Chi Minh, un
aniversario para honrar su lucha
Su verdadero nombre
era Nguyễn Sinh Cung y es recién en 1943, cuando asume la comandancia de lucha
contra las fuerzas francesas que invaden su país que adopta el nombre de guerra
de Ho Chi Minh, «el que ilumina».
El Tío Ho fue toda su
vida un combatiente por las ideas del comunismo y un organizador nato. Nacido
en la Indochina francesa, sus primeras armas en la militancia se dieron cuando
con su familia emigró a París. Allí participó en la fundación del PC francés en
1920, luego pasó a China donde reunió a un grupo de exiliados para impulsar una
revolución anticolonial en Indochina, y tiempo después, en 1930, fundó el PC
Indochino. Allí empezaría a recorrer un camino de sacrificado compromiso que
duraría hasta su muerte.
La guerra popular
de liberación y el rol de Ho Chi Minh
Primero fueron los
franceses, los que a mediados del Siglo XIX habían emprendido la conquista del
país, y se encontraron con una resistencia heroica que “una y mil veces nos
hizo retroceder en nuestros intentos”, como lo explicaría posteriormente uno de
los jefes militares de París. Sin embargo, el poderío de fuego y la masividad
en la intervención militar facilitó que progresivamente el país se convirtiera
en una colonia. Pero desde el establecimiento de la dominación de los
imperialistas franceses el Movimiento de Liberación Nacional del pueblo
vietnamita se desarrolló continuamente.
En 1939 estalló la
Segunda Guerra Mundial, Francia fue rápidamente ocupada por los nazis, y
Vietnam pasó a transformarse en colonia de los japoneses. Fue ese el momento en
que el Partido Comunista de Vietnam analizó con prontitud y certeza la nueva
situación, concluyendo que se iniciaba un nuevo ciclo de guerras y
revoluciones. Poco después se formaba el Vietminh (Frente de la Independencia
de Vietnam) que inició la guerra de guerrillas, que se agigantarían a partir de
1945 (cuando el Ejército Rojo soviético y las fuerzas aliadas derrotarían al
ejército japonés) y culminarían con una insurrección general y la instauración
del poder popular en Hanoi y en todo el país. Ho Chi Mính, el máximo líder de
todas las victorias vietnamitas presidía el gobierno y se proclamaba la
independencia y se creaba la República Democrática de Vietnam, primera
democracia popular del sudeste asiático.
Sin embargo, el 23 de
septiembre de 1945, el Cuerpo Expedicionario francés abrió el fuego en Saigón,
generando a partir de ese día, y durante nueve años, el desarrollo de una
guerra de liberación nacional que finalizó con la victoria vietnamita en Dien Bien
Fu.
El cuarto y último capítulo de esta escalada de ataques imperiales de distinto signo que sufrió Vietnam comenzó en 1959 y se prolongó hasta 1975, protagonizando esta vez el intento el poderoso aparato militar de los Estados Unidos, que trataba así de impedir la reunificación de Vietnam en una sola nación. Cientos de miles de marines se dispusieron a defender al gobierno títere de Vietnam del Sur, y como le ocurriera a franceses y japoneses, chocaron con el muro de resistencia de todo un pueblo enrolado en el Frente de Liberación de Vietnam. A partir de ese momento y durante quince largos años de contienda dispareja, en la que los invasores utilizaron las más sofisticadas armas de destrucción masiva contra la población civil vietnamita, se escribió una de las páginas más estremecedoras y emotivas de la historia revolucionaria mundial.
El resultado de la
agresión fue demoledor: más de cinco millones de muertos, entre los cuales
58.100 fueron soldados norteamericanos y el resto pobladores y milicianos
vietnamitas, a lo que hay que sumar la devastación generalizada de un
territorio, sus viviendas e infraestructura, que fueron miles de veces
bombardeados con alrededor de 8 millones de toneladas de potentísimas cargas
explosivas y también con napalm y “agente naranja” que arrasaron con aldeas y
seres humanos. A todo este accionar bélico norteamericano hay que agregar lo
que para sus tropas de intervención en distintos países es algo común: los
malos tratos generalizados, las torturas y todo tipo de sevicias contra los
pobladores detenidos, tanto que el propio gobierno de EE.UU. tuvo que reconocer
posteriormente que 278 soldados fueron condenados por tribunales militares por
las atrocidades cometidas.
Vietnam venció y no
fue por casualidad, sino que su liderazgo revolucionario, protagonizado por
muchos hombres y mujeres, entre los cuales emergen con luz propia el presidente
Ho Chi Minh -quien lamentablemente falleció en 1969- y el general Vo Nguyen Giap,
impuso una modalidad exitosa a la hora de combatir a los invasores: la guerra
de todo el pueblo a través de la construcción de un Ejército popular. Como el
propio Giap lo definiera: “La resistencia era precisamente la continuación de
la revolución nacional democrática bajo la forma de una lucha armada”.
El Tío Ho no pudo ver
la victoria que recién ocurrió en 1975, tras una ofensiva final que generó
verdaderos estragos en las fuerzas estadounidenses. Sin embargo, cuando ya el
último helicóptero yanqui decoló cargado de humillación y derrota desde la embajada
de ese país, y los milicianos del Vietcong comenzaron a lanzar ráfagas al aire
por el triunfo, el nombre del Tío Ho estuvo en todos los labios, su sonrisa se
retrataba en los niños y niñas que él tanto amó y protegió. El nombre del gran
hacedor de la unidad de su pueblo se había hecho bandera y ejemplo para los
revolucionarios y revolucionarias de todo el mundo. Su legado y su ejemplo de
constancia ayudarán, seguramente, a las nuevas batallas antiimperialistas que
se avecinan.
Referencias: Carlos
Aznarez, Telesur
Revisión y Diseño:
elcofresito






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